El creciente número de acuerdos de libre comercio entre países desarrollados y países en desarrollo ha suscitado preocupaciones políticas y económicas, incrementando las incongruencias en el derecho comercial internacional. Las Organizaciones no Gubernamentales y los movimientos sociales han criticado enérgicamente tanto estos procesos como también el actual desequilibrio en las normas comerciales resultante de las relaciones de poder desiguales entre los países desarrollados, países en desarrollo y los Países menos Adelantados.
La aceleración de las iniciativas bilaterales y regionales acentúa aún más las actuales asimetrías en materia de influencia política y económica que los diferentes grupos de países ejercen en la economía mundial, agravando así los actuales desequilibrios nacionales e internacionales.
En realidad, estos procesos son desequilibrados por naturaleza ya que las partes involucradas no tienen la misma influencia política y económica en la economía mundial. La suspensión de las negociaciones comerciales de la OMC) en julio de 2006 aceleró esta tendencia, la cual no se ha revertido luego de la reanudación de las conversaciones multilaterales en enero de 2007.
Aunque el discurso oficial sostiene que los acuerdos de libre comercio regionales son escalones en el camino hacia los objetivos perseguidos por la Ronda del Desarrollo de Doha, en realidad estas iniciativas crean mayores limitaciones en cuanto a la capacidad de los países en desarrollo de ejercer su soberanía y formular sus políticas para promover estrategias sociales y sensibles al género.
Además, estas negociaciones afectan directa e indirectamente a las negociaciones en curso en el contexto de la Agenda del Desarrollo de Doha.
Se plantean por lo menos dos preguntas:
La primera pregunta se refiere a la presión de los Acuerdos Comerciales Regionales y los TLCs para impulsar la idea del comercio como único Medio para el Desarrollo, vinculando generalmente el comercio con cuestiones políticas y financieras. Esta tendencia hacia una más amplia y rápida liberalización puede generar, para los países en desarrollo y los PMDs, un mayor debilitamiento de su capacidad de regular y definir las estrategias de desarrollo. Esto es una interferencia política, a través de los acuerdos económicos.
La segunda pregunta se refiere a los efectos reales de los ACRs sobre la influencia de los PMDs en las negociaciones multilaterales. Uno podría preguntarse si los países desarrollados ahora persiguen sus intereses mediante los ACRs y TLCs porque las agrupaciones y coaliciones de los países en desarrollo están intentando reequilibrar las actuales normas, la dinámica de poder y los acuerdos en materia multilateral.